Notifications

Volver a la página principal ›

Prólogo de Michelle Bachelet

Presidenta de Chile

Photo of Michelle Bachelet

Las mujeres de todo el mundo buscan apoyo e inspiración en su esfuerzo diario por avanzar en sus vidas. En su libro Vayamos ade-lante, Sheryl Sandberg ofrece esa guía, esa inspiración y esas expe-riencias personales que resultan tan necesarias no solo para las mu-jeres, sino también para los hombres interesados en participar en esa lucha por conseguir una total igualdad.

La experiencia me ha enseñado que no existen límites en cuan-to a las capacidades de las mujeres para lograr cualquier objetivo que se propongan. Sin embargo, incluso en 2012, sigue habiendo infinidad de obstáculos en el camino que recorren las mujeres para alcanzar todo su potencial, por lo que es necesario que las ayude-mos a superar dichos obstáculos. Debemos mostrar a las mujeres y a las niñas que no existe motivo alguno para poner límites a sus sueños y aspiraciones.

De niña, jamás creí que una mujer pudiera llegar a ser presiden-ta de Chile. Incluso hace diez años seguía sin creer que eso fuera posible. Aun así, fui elegida presidenta en 2006. Debo admitir que fue en, cierto modo, una sorpresa para mí porque aquello parecía la excepción a la regla.

Como directora de ONU Mujeres, he trabajado los dos últimos años con hombres y mujeres de todo el mundo, y con colegas como Sheryl Sandberg, para que la igualdad entre sexos sea la regla y no la excepción.

Como bien sabe Sheryl Sandberg, el que haya mujeres que ocupen puestos de liderazgo puede cambiar la mentalidad de muchas per-sonas, a la vez que amplía las posibilidades de las mujeres. Sin em-bargo, a día de hoy sigue habiendo muy pocas mujeres que ocupen los puestos de mayor responsabilidad. Las mujeres ejercen menos del 10 por ciento de los cargos de jefes de Estado y de gobierno de todo el mundo, ocupan tan solo el 20 por ciento de los escaños par-lamentarios y representan el 4 por ciento de los directores ejecutivos de empresas que aparecen en la lista Fortune 500. Con estas estadísticas tan desalentadoras, no es de extrañar que, vaya donde vaya, yo siempre insisto en que es necesario que existan más mujeres líderes.

Una de las conclusiones a las que Sheryl llega en su libro que más me ha impactado es la necesidad de que las mujeres se unan para ayudarse entre sí. Los hombres lo hacen constantemente, pero las mujeres han tomado conciencia de forma muy reciente de las expectativas y el potencial que implica formar parte de una comu-nidad. Cuando era presidenta, designé un gabinete compuesto por hombres y mujeres a partes iguales. Los líderes deberían liderar con hechos y no con palabras.

Antes de ser presidenta, ocupé el cargo de ministra de Defen-sa. Me propuse reformar el aparato de Defensa y Seguridad de Chi-le a fin de alejarlo de su pasado autoritario para integrarlo del todo en su presente y futuro democráticos. Aunque anteriormente había sido la primera mujer en ser ministra de Sanidad de Chile, creo que desempeñar un cargo como el de Defensa que tradicionalmente ha-bía sido ocupado por hombres incrementó la confianza en mis capa-cidades de liderazgo necesarias para ejercer de presidenta. Seguimos necesitando que cada vez más mujeres asuman roles de liderazgo para acabar con los arraigados estereotipos que siguen vigentes en la actualidad. Las mujeres deberán afrontar esta lucha con valentía, con el convencimiento de que los cambios se producirán paulatina-mente, pero se producirán.

También me he dado cuenta de lo importante que fue mi for-mación como médico y del provecho que me aportaron esos años durante los cuales ejercí mi profesión. La medicina me enseñó a profundizar en los contenidos, a tratar de comprender el origen de los problemas antes de proponer soluciones o arreglos temporales. La medicina nos enseña a trabajar de forma cuidadosa y a saber es-cuchar; eso fue lo que más me ayudó a la hora de ocupar puestos de liderazgo.

No es posible ser un buen líder si no se sabe escuchar, y tampoco es posible si uno no cree en su condición de líder.

Aquellos que lideran con convicción, como Sheryl Sandberg, son capaces de alcanzar logros extraordinarios. Yo he tenido el privile-gio de servir a la democracia, de luchar por la igualdad y la justicia, primero en Chile, mi país, y ahora para las mujeres de todo el mun-do como fundadora y directora ejecutiva de ONU Mujeres. Es nece-saria la participación de todos nosotros para crear un mundo pacífi-co y próspero. Solo tendremos éxito si preparamos el camino para la participación total e igualitaria de las mujeres. Debemos avanzar juntos y lo antes posible para potenciar el liderazgo de las mujeres.